Mateo (Boston): “En las High School cuando pides algo se te da”

IMG_1037Mateo Cortés tiene 21 años y estudia derecho en la UPF de Barcelona. Estudió el año académico de primero de Bachillerato en la Regional High School de Algonquin (Boston). Tiene el TOEFL, CAE y en marzo se presentará al Proficiency. Le gusta practicar deportes al aire libre como esquiar o navegar y es un amente de las dos ruedas, tanto bici como moto. El trato con los americanos fue fácil, cuenta, “porque eres el extranjero, el nuevo”, la gente se abre y te acoge.

Una experiencia, sobretodo si es buena, va más allá del periodo de tiempo en la que se vive. Mateo ha vuelto en verano hasta tres veces a Boston para revivir esa etapa con sus amigos. Del mismo modo, ha acogido en su casa hasta ocho amigos americanos.

Invita a superar el miedo a cambiar de vida y empezar otra nueva fuera porque compensa totalmente. Después de un mes de adaptación para conocer la nueva familia asegura que “te vas espabilando”. A los cuatro meses la inmersión lingüística es completa.

Una de las cosas que le sorprendió más de los americanos fue su particular sentido de la estética y la apariencia, la delgada línea entre lo ‘cute’ y lo cutre. Por un lado asegura que no era extraño ver a gente comer o llevar gorras en clase incluso ir vestido en pijama. Por otro lado, respiró el ambiente típico de los High School en las taquillas similar al reflejado en películas como American Pie, los grupillos de chicos y chicas guapos y pudo comprobar lo coquetas que son las chicas.

Clases in the morning, actividades on the afternoon
mateo_La educación en Estados Unidos está llena de contrastes. Cuando te imaginas la vida en los High School o las universidades te viene a la mente tanto el prestigio de estas instituciones como el ambiente distendido que rodea las actividades y deportes más variados que no pueden faltar.

Acceder a la universidad es complejo, hay mucha competencia. La lista de requisitos de entrada es muy larga: notas, selectividad, dos cartas de recomendación y una de presentación. Como las expectativas de los estudiantes sobre su futuro son variadas, hay distintos niveles durante el recorrido académico. Hay estudiantes que sólo quieren aprobar y acceder lo antes posible al mercado laboral. Para los más avanzados todo son facilidades. Entre otros, pueden hacer talleres especializados de lo más variado: editar sus propios periódicos, fotografías, cerámica o pintura.

El tipo de clases también es distinto. Son entretenidas, interactivas, les dan materiales adicionales para estudiar por su cuenta, se organizan debates, tertulias y se adaptan a tres niveles de dificultad. Los horarios son flexibles y configurables pero generalmente el horario lectivo es de 8 a 13h y tienen toda la tarde para hacer deporte, ir a la biblioteca o participar en los clubs.

Mateo destaca la enorme inversión en estas escuelas. “Cuando pides algo se te da”. Al día siguiente de pedir jugar a ping-pong les montaron un club con seis mesas en un gimnasio.

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